Todas las bebidas espirituosas pasan por al menos dos procesos: fermentación y destilación. La fermentación es donde se crea todo el alcohol, la destilación es donde se separa y se elimina el alcohol. Para que se produzca la fermentación, se necesitan dos cosas: una materia prima en forma líquida que contenga azúcar, seguida de la adición de levadura. La levadura es un organismo vivo que se alimenta de azúcar; el subproducto de este consumo es alcohol y dióxido de carbono (CO2).
Una fórmula simple para la fermentación es:
LEVADURA + AZÚCAR=ALCOHOL + CO2
La destilación es básicamente el proceso por el cual un líquido compuesto de dos o más partes se separa en partes más pequeñas de la pureza deseada mediante la adición y sustracción de calor de la mezcla. Los vapores o líquidos destilados separarán otros ingredientes que tienen puntos de ebullición más bajos. Los licores destilados se producen a partir de materias primas agrícolas como uvas, otras frutas, caña de azúcar, melaza, patatas, cereales, etc.





